SME

Union de jubilados y extrabajadores de LyF afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas, y de los ciudadanos mexicanos simpatizantes de nuestra causa
¡POR EL DERECHO Y LA JUSTICIA DEL TRABAJADOR!

jueves, 9 de junio de 2011

Océano de desigualdad (La Jornada)

Adolfo Sánchez Rebolledo

Ser mexicano en el siglo XXI implica vivir en un océano de desigualdad. Poco importa si México ocupa el número uno o el 20 entre los países más desarrollados, el hecho imborrable es que los pobres son muchos y están en todas partes, así no los vean desde las atalayas del poder y la riqueza quienes gobiernan y deciden en el país. ¿Cómo puede un país sentirse pujante y saludable si casi la mitad de sus habitantes sobrevive en la pobreza o sufre para comprar la comida diaria, rentar la vivienda que habita, pagar por el transporte, la luz, el agua, las medicinas, por no hablar de otros gastos que la sociedad moderna hace necesarios para reproducir la vida social? No sólo se trata de un problema moral, que lo es, sino también y en primera instancia de una grave anomalía social que deja muy mal parada a la economía dizque nacional, a los prohombres que la capitanean y a los intelectuales que les construyen a los políticos los sueños sobre cierta república inexistente, irreal, que no es una utopía del futuro sino, más bien, el resultado inmaduro del baño de optimismo que, a modo de una ceguera estructural, congénita, les impide poner los pies sobre la tierra que pisan.

En su carácter de expertos, hablan de los pobres y la pobreza con la indiferencia de quien se refiere a cosas inanimadas, a números, no a personas cuyos derechos fundamentales son cuestionados todos los días. Discuten proyectos, políticas públicas, pero en última instancia admiten que la desigualdad es inevitable y los medios para combatirla limitados o… inconvenientes (de la reforma fiscal progresiva mejor ni hablamos). Los avances, pequeños y a cuentagotas, se festejan como grandes victorias en la conquista de la equidad, pero nada dicen de la otra cara de la moneda que acertadamente resume Carlos Tello en su libro sobre la desigualdad (UNAM, 2010): El excedente generado en la sociedad, y que concentran los ricos, no ha sido utilizado en forma tal que contribuya efectivamente al desarrollo nacional. De las utilidades que genera la economía (por lo general más de 50 por ciento del ingreso nacional) poco se invierte (apenas alrededor de 10 por ciento de ese ingreso). El grueso de ellas se despilfarra o quema, en los consumos suntuarios de los grupos dominantes, o sirve de multiplicador del empleo en otras economías (se fuga). Por eso resulta tan aberrante la petulancia del gobierno al hablar, por ejemplo, de las minúsculas recuperaciones del salario mínimo o de la consolidación de las clases medias, tema que al parecer está destinado a convertirse en uno de los ejes de la estrategia electoral del panismo hacia 2012. Así, poco a poco se está dibujando una imagen del país donde la cuestión de la pobreza en la desigualdad quede proscrita o condenada a un inofensivo segundo plano.

La idea que está en el fondo del alegato a favor de vernos como un país medio rico es muy simple: ¿por qué mirar el vaso medio vacío de la pobreza cuando al otro lado de la línea de la miseria, del precarismo y la carencia de empleos, hay un mundo de ínfimos consumistas, dueños del televisor que adoran, del refrigerador que poseen como marca de modernidad o de la hipoteca de interés social que cubren con grandes sacrificios, cuya subjetividad –no su situación objetiva– los identifica con las clases medias en construcción, aunque falten el trabajo estable, los créditos, y sean muy pocas las oportunidades de negocio fuera de la informalidad ? ¿Por qué no, reflexionan algunos estrategas, reforzar con programas bien armados (como el subsidio a las colegiaturas), sobre todo para tiempos electorales, a esa clase media que vive al día como un acto de libertad, convencida del individualismo emprendedor, en lugar de focalizar las ayudas del gobierno o las acciones filantrópicas de las sociedades de caridad en las comunidades depauperadas que hoy son el objeto, mas no el sujeto, de la política social? ¿Por qué no darle a ese mexicano patriota vestido de verde pero no nacionalista, urbano aunque marginal, despierto mas no ilustrado, la oportunidad de ser la base humana de los grandes proyectos que en materia de superación personal promueven las televisoras, esos nuevos oráculos del bien público, inveterados gestores de la felicidad familiar concesionada por la Iglesia del cardenal de Guadalajara? ¿Para qué perder tiempo y dinero en elevar los salarios de los trabajadores que sí requieren de la negociación colectiva? ¿Cuál es la razón para no subsidiar la enseñanza privada, la medicina privada o la obra del Yunque en materia de salud sexual si con ello se fortalece a la clase media que se consolida para tapar las vergüenzas de la miseria secular y la de ahora? ¿Por qué, en definitiva, canalizar tantos esfuerzos al barril sin fondo de la pobreza si la expansión de la economía ayuda a reciclar la desigualdad que rebrota como yerba bajo la lluvia?

El problema con estas clasificaciones que invocan la pertenencia a las clases medias a partir de ciertas consideraciones subjetivas, aspiracionales, diría Mauricio Merino, que se identifican con una cierta inercia conformista, es que pueden convertirse en un error de cálculo mayúsculo, habida cuenta del grado de malestar, la irritación acumulada por capas enteras de la población que han nacido en la crisis y no tienen otra experiencia de vida que la desilusión por las promesas de un futuro mejor (el reclutamiento masivo, por los cárteles, de jóvenes de todos los estratos, incluyendo a las clases medias tipificadas por sus deseos de ser, debería encender las alertas rojas).

El secretario Cordero quiere darle a las cifras aportadas en su ya famosa alocución valores que no tienen. Su problema –y en esa medida el nuestro– es que no ve en la desigualdad más que un problema económico o, en su caso, una cuestión de seguridad de lenta y casi imposible resolución, sin asumir (él que ha sido secretario de Desarrollo Social) el carácter explosivo de la pobreza y la urgencia de darle a la acción del Estado en esta materia el lugar, la fuerza y la centralidad que ya ocupa en la horrible realidad. No lo hará, pues en su perspectiva sólo está el deseo irrefrenable de ganar la Presidencia jalando a la clase media a las urnas.

PD. Jorge Semprún ha emprendido el largo viaje. Su obra queda. La leyenda también.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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México SA / Salario mínimo y alimentos / Poder adquisitivo a la baja / Visión objetiva de México (La Jornada)

Carlos Fernández-Vega

Terco en su estrategia harakiri, Ernesto Cordero se vuelve a tirar al ruedo, sin aceptar una sola pregunta de los colegas: es claro que la recuperación del salario, del poder adquisitivo del salario mínimo, comenzó en esta última década (la panista, casualmente) y, para intentar convencer al incrédulo auditorio, presentó una serie de gráficas mañosas en las que queda claro, según él, que el paraíso se llama calderolandia (varios escalones por arriba de foxilandia, lo que ya es decir). Allá él, empecinado en debatir con el góber encopetado (¿en calidad de qué? ¿De secretario de Hacienda o de candidato?), cuando su obligación es informar nítidamente a quienes le pagan su salario (los mexicanos, no Peña Nieto).

Tal vez recuerde el hoy, hoy, hoy de Fox y quiera repetir la aventura, pero un balance más realista de la recuperación del salario mínimo (Cordero dixit) lo documenta el Centro de Análisis Multidisciplinarios de la UNAM. Va, pues: el aumento nominal al salario mínimo se mantiene anclado al aumento esperado de la inflación. Sin embargo, los incrementos sistemáticos en los precios de productos como gasolina, electricidad, gas y otros han provocado que el mini ingreso siga acumulando pérdida del poder adquisitivo como ha sido durante los últimos decenios. Lo anterior ha contribuido a un deterioro constante desde 1982, que al cierre de marzo de 2011 se aproxima a 85 por ciento de pérdida". El precio de la canasta alimenticia recomendable (CAR) se ha incrementado más de 106 por ciento durante el calderonato, sin tomar en cuenta los aumentos en otros renglones (servicios, gas doméstico, gasolinas, renta, aseo personal y del hogar).

La pérdida del poder adquisitivo del salario es más clara si se compara lo que se podía comprar con un salario mínimo a la llegada de Felipe Calderón a Los Pinos y lo que se podía adquirir al cierre de marzo de 2011. Se hace una comparación, bajo el supuesto de que un salario mínimo se dedicara íntegramente a la compra de un solo artículo de la CAR, para ver cuánto se puede adquirir del mismo y ejemplificar de forma clara la pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo de los trabajadores mexicanos.

Así, con un salario mínimo el primero de diciembre de 2006 se compraban 7.22 kilogramos de tortillas, mientras para el primero de marzo de 2011 sólo se adquirían 5.42 kilogramos; 48.67 piezas de pan (el que se come), contra 39.88 entre una fecha y otra; 4.85 kilogramos de frijol bayo, contra 4.27; 7.71 litros de leche, contra 4.27; 3.33 litros de aceite, contra 2.86; 4.2 kilogramos de huevo, contra 3.32. En la fecha de arranque del calderonato, el salario mínimo diario era de 48.67 pesos (zona geográfica A) y el precio, también diario, de la canasta alimenticia recomendable de 80.83 pesos (una diferencia de 66 por ciento favorable a la última); el primero de marzo de 2011 el mini ingreso ascendió a 59.82 y la CAR a 171.37 pesos (una diferencia de 106.5 por ciento). El primero de diciembre de 2006 un trabajador requería laborar 13.19 horas para adquirir la CAR, y para el primero de marzo de 2011 la jornada se incrementó a 22.55 horas, una diferencia de 71 por ciento entre una fecha y otra.

El CAM define la CAR como la canasta de alimentos recomendable ponderada para el consumo diario de una familia mexicana conformada por cinco personas (dos adultos, un joven y dos niños). Fue integrada considerando los aspectos nutritivos, de dieta, culturales, de tradición, económicos, y fue definida en su estructura, contenido y ponderación por el doctor Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Nutrición Salvador Zubirán, pero es importante indicar que las familias trabajadoras tienen que considerar el gasto en vivienda, transporte, educación, salud, vestido y calzado, recreación, que no cubre la canasta alimenticia recomendable.

En el sexenio calderonista se registran casi 30 millones de trabajadores sin prestaciones laborales, y se reporta una pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo de 45 por ciento; siete de cada 10 trabajadores obtienen entre cero y tres salarios mínimos. Mientras el gobierno levanta los macro indicadores del supuesto crecimiento económico y propone modificaciones laborales, la micro economía familiar y de los trabajadores del país muestra la magnitud del descaro oficial y de la guerra económica, que tiene también bajas en aumento.

La política calderonista, apunta el CAM, ha precarizado aún más las condiciones laborales y de vida de la clase trabajadora en México. Al observar la pérdida de prestaciones, el incremento en las jornadas laborales, disminución del salario real, la existencia de empleos precarios, en suma, un terreno fértil a la desigualdad. Hoy el salario mínimo en México es insuficiente para la reproducción de la fuerza de trabajo; se ha disminuido la generación de empleo productivo e incrementado la movilidad laboral por medio de la subcontratación; se han fomentado los despidos y la recontratación de trabajadores bajo nuevas normas; se observan incrementos notables en la intensidad del trabajo, y aumento extraordinario de la jornada laboral a través de diversos procedimientos (horas extra, sistemas de turnos, menos salario real, violación de normas jurídico-laborales, etcétera).

Mientras los 11 barones Forbes concentran más de 15 por ciento del producto interno bruto, alrededor de 47 millones de trabajadores se jalonean el 29 por ciento de ese mismo PIB. El pastel se reparte así; 10 de cada cien trabajadores no obtienen ingreso; 14, hasta un salario mínimo (58.22 pesos diarios, promedio de las tres zonas geográficas); 25, entre uno y dos (58.22 a 116.44 pesos); 23, de dos a tres (116.44 a 174.66 pesos); 18, de tres a cinco (174.66 a 291.10 pesos; éstos serían los clasemedieros de Ernesto Cordero), y 10, más de cinco (291.10 pesos en adelante).

Lo anterior no permite sostener lo dicho por el Cordero del señor. Pero insiste.

Las rebanadas del pastel:

Por cierto, el ético funcionario –candidato o viceversa (porque el chiste es hacer campaña sin soltar el hueso)– también cuenta otro tipo de chistes: como secretario de Hacienda he sostenido una visión objetiva de México y su desempeño económico, resaltando las fuerzas de su economía y reconociendo las enormes deudas históricas que tenemos los mexicanos. ¡Sí chucha!.. Pablo Salazar Mendiguchía es igualmente indefendible, pero siguen las casualidades electoreras: hace casi cinco años concluyó su mandato como gobernador chiapaneco, y apenas se dieron cuenta de un presunto peculado…. Un abrazo, con mi agradecimiento, para la delegación Veracruz del Club de Periodistas de México por el inmerecido honor. ¡Salud!


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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martes, 7 de junio de 2011

La CFE acumula unas 66 mil quejas por cobros excesivos / Empresa líder en ineficiencias / (La Jornada)

Denuncian ola de hostigamientos contra quienes no pagan (La Jornada)

Los llamados recibos locos disparan los supuestos consumos hasta 2 mil por ciento

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Reproducción del requerimiento de pago y aviso de suspensión contra el líder ferrocarrilero Benito Bahema, en el que se le señala que en caso de reconectarse al servicio eléctrico de forma indebida será castigado penalmente y se aplicará la multa correspondiente
Patricia Muñoz y Víctor Cardoso
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de junio de 2011, p. 2

De un bimestre a otro, Yamilet Ríos, vecina de la delegación Miguel Hidalgo y usuaria del servicio doméstico de energía eléctrica, vio incrementado el cobro de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de 564 pesos a 11 mil 751. Ella es una de las decenas de miles de afectados por los exhorbitantes cobros, los llamados recibos locos de la paraestatal, que han motivado a más de 65 mil 800 usuarios a presentar quejas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

Las cifras no cuadran, ni en los requerimientos de pago ni en en el número de denuncias que se han levantado ante la Profeco. Jesús Luna, quien encabeza un grupo de abogados que apoyan la presentación de denuncias de los consumidores contra la CFE, señala que desde la desaparición del Luz y Fuerza del Centro (LFC) se han acumulado casi 66 mil quejas presentadas ante las autoridades del Consumidor y de este total, 90 por ciento se refieren a cobros excesivos, que llegan en algunos casos hasta 2 mil por ciento.

Desde la parte oficial, la Profeco maneja datos muy diferentes. Su más reciente reporte sobre quejas y denuncias contra prestadores de servicios, indica que entre enero y abril del 2011 se presentaron 3 mil 988 quejas contra la CFE por tres razones principales: negativa de la empresa a corregir errores; cálculos mal hechos y aplicación indebida de cuotas extraordinarias. Según estas cifras, el número de quejas va en aumento, ya que en 2010, el promedio por cuatrimestre fue de 2 mil 789.

A partir de la declaratoria de extinción de LFC, el nuevo proveedor de energía eléctrica en la zona centro del país, CFE, se hizo acreedor a multas por parte de esta procuraduría por más de 2 millones 372 mil pesos. Incluso la Profeco inició en los primeros cuatro meses de este año 183 procedimientos por infracciones a la ley en contra de la paraestatal.

La información que da el abogado Luna puntualiza que la Profeco no ha sentado a la empresa a resolver de fondo el problema. Del total de quejas, a la fecha sólo se han iniciado 75 juicios, ya que la dependencia argumenta que únicamente puede atender un promedio de 5 a 7 audiencias por día. Los representantes de la CFE, afirma, ni siquiera hacen acto de presencia, sólo les llaman por teléfono para que declaren por esta vía. Esta Procuraduría no cumple con su tarea de defensa de los usuarios de luz, dice.

Paralelo al proceso legal, en los hechos la CFE tiene su peculiar forma de presionar a los usuarios, y ya inició en las últimas semanas el envío masivo de requerimientos de pago a los habitantes del Distrito Federal, con la amenaza de interponer la acciones legales penales a que haya lugar contra los que no paguen.

Una muestra de estos requerimiento es el que se remitió a Benito Bahena Lomé, líder de la Alianza de Tranviarios. El pasado 24 de mayo, este dirigente recibió el requerimiento NAV/05/012, firmado por el licenciado Christian Guzmán Rasgado, jefe de la oficina comercial agencia Narvarte, notificándole que tiene un adeudo de 26 mil 761 pesos y que tenía como plazo para el pago el 27 de mayo –le concedían tres días para efectuarlo–, o de lo contrario le suspenderían el suministro de energía eléctrica.

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Oficina de la CFE ubicada en avenida Constituyentes y Circuito Interior. En el local se deben hacer enormes filas y perder varias horas para presentar quejas por anomalías en los cobrosFoto María Meléndrez Parada

No omito señalar que la reconexión de forma indebida y sin autorización de la CFE, constituye un delito sancionado por el Código Penal Federal vigente y a consecuencia de ello, esta empresa se reserva su derecho de interponer las acciones legales penales a que haya lugar, además de ser un motivo de multa administrativa conforma a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, advertía el licenciado Guz- mán Rasgado en el documento que le llegó a Bahena Lomé, a pesar de que está amparado.

Bahena Lomé planteó que al estilo de los cobradores bancarios, supuestos representantes de la CFE hablan a las casas de los usuarios para requerirles los pagos y amenazarlos con la suspensión de la energía eléctrica.

Como él, más de 10 mil locatarios de diversas agrupaciones de comerciantes de Iztapalapa, denunciaron que la CFE les hizo llegar sendos oficios, atribuyéndoles adeudos extraordinarios hasta de un millón y medio de pesos por cada agrupación, cuando ni siquiera tienen contratos, les estiman en cobro. Con esos exhortos, los amaga también a pagar o que esta misma semana les será cortado el servicio, según dio cuenta La Jornada.

Al amparo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se creó el Frente en Defensa de los Usuarios de la Energía Eléctrica. Esta organización tiene inventariado un cúmulo de denuncias, quejas y copias de los recibos locos. Hay incluso un caso único donde a un usuario doméstico pretenden cobrarle más de 100 mil pesos, cuando pagaba regularmente un promedio de 500. El frente informó que hasta lo encarcelaron por negarse a cubrir esta cantidad y tuvo que conseguir un amparo.

El frente tiene cientos de copias de recibos en los que les requieren a los usuarios pagos de 20, 30 y hasta 50 mil pesos. Incluso va a llevar a cabo un mitin el próximo 17 de junio en la Profeco para denunciar la oleada de cobros excesivos; presentará copias de centenas de recibos locos; la lista de caídas del servicio en colonias y zonas donde se quedaron sin energía eléctrica por horas y días, con las consecuentes pérdidas económicas y laborales; así como denuncias por descomposturas de aparatos eléctricos.

A esta movilización, acudirán diversas organizaciones sociales y civiles, y redes de usuarios de varias colonias y zonas del Distrito Federal, el estado de México, Morelos e Hidalgo. El problema de los cobros excesivos se está extendiendo a prácticamente todos los consumidores de la zona centro del país, que resienten incrementos de al menos en 100 por ciento en los cobros, lo que ha generado un descontento generalizado, agravado por las deficiencias del servicio, y los accidentes y muerte de empleados terciarios con los que se ha intentado sustituir a los de Luz y Fuerza, señaló el secretario del exterior del SME, Fernando Amézcua.

El dirigente alertó que los incrementos no son casuales, ni errores de la CFE, sino forman parte de la estrategia para desaparecer de facto los subsidios a las tarifas residenciales, para que ya nadie sepa cuanto cuesta un kilovatio-hora y los cobros sean discrecionales. Lo que siempre quiso el gobierno federal.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
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Se sumaron decenas a la campaña Un minuto por no más sangre / Exigen al gobierno poner fin a la guerra contra el crimen organizado (La jornada)

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El acto se llevó a cabo en el Museo de la Ciudad de MéxicoFoto María Luisa Severiano
Víctor Ballinas
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de junio de 2011, p. 14

En la ceremonia Un minuto por no más sangre, académicos, defensores de los derechos humanos, investigadores, periodistas, moneros, artistas, intelectuales y familiares de víctimas exigieron al gobierno federal poner fin a la guerra contra el crimen organizado, abatir la impunidad, justicia y el retorno de los militares a sus cuarteles.

Los participantes llenaron el Museo de la Ciudad de México. Hubo más de 120 oradores, y todos coincidieron en la demanda de poner fin a la violencia en el país.

Eduardo del Río, Rius, se dijo sorprendido. "No pensé que viniera tanta gente. Como me consideran el padre de la criatura, a mis años sólo puedo ser padre de ideas. Ya me hice la vasectomía. La campaña empezó el 10 de enero con la aparición, en más de 30 periódicos y revistas, de caricaturas alusivas al tema.

"Ese día, en la revista Proceso, por la solidaridad de Julio Scherer, aparecieron varios artículos hablando de la campaña. Lo mismo ocurrió en el periódico La Jornada, que por cortesía de nuestra amiga Carmen Lira se sumó a la campaña. Excelente cortesía. Los únicos que se hicieron rosca y se negaron a publicar fueron Televisa y su calca malísima Tv Azteca. Ellos se fueron del lado del gobierno diciendo que la campaña era de mala fe, porque estaba destinada a hablar mal del gobierno y a proteger a los delincuentes."

Al hacer un balance de la campaña, dijo que al principio veíamos problemas. La gente no hacía cartones, pero el gran éxito alcanzado es poner en la mesa el tema de la guerra, la inseguridad. Ahora todo el país conoce el tema. La campaña ha cruzado fronteras. Quiero pensar que inspiró la campaña en España y en los países árabes.

Silvano Cantú, de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, manifestó: La seguridad es una garantía, no pretexto para la violencia. La guerra contra la violencia es una mentira doble. No es política de seguridad, sino de violación a los derechos. No es alternativa que se militarice la seguridad.

Imelda Burato, de la Red de Mujeres de Ciudad Juárez, Chihuahua, señaló: "Llevamos 20 años denunciando feminicidios. En 2010 fueron asesinadas 304 mujeres y tres defensores, y ahora queremos hacer una denuncia de allanamiento a las oficinas del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte, en esta ciudad".

Adrián Luján, de la Red de Jóvenes de Ciudad Juárez, exigió justicia para las víctimas de la guerra contra el crimen organizado, las mujeres ejecutadas o desaparecidas y los feminicidios. Demandó una investigación por el allanamiento al inmueble de dicho centro de derechos humanos.

Édgar Cortez, del Instituto Mexicanos de Derechos Humanos y Democracia, aseguró que el presidente Felipe Calderón es el responsable de los miles de secuestros y desaparciones de migrantes, y llamó a poner fin a la impunidad.

Rafael Barajas, El Fisgón, resaltó que desde que el actual gobierno comenzó su lucha contra la delincuencia organizada, ha habido 40 mil ejecuciones, 18 mil 491 levantones, 5 mil 397 desaparecidos y 200 secuestros masivos de migrantes.

El ex presidente de la Suprema Corte Genaro Góngora cuestionó: A qué clase de vida aspiramos bajo estas condiciones de impunidad, inseguridad y muerte. La inseguridad nos priva de uno de los derechos fundamentales: la libertad. Nos encontramos esclavizados al miedo.

El monero Hernández explicó que la caricatura política proyecta la realidad hasta los límites más absurdos y grotescos, y hoy día el Presidente está llevando el país hasta los límites más absurdos, grotescos e irracionales.

La actriz Ofelia Medina expresó: La guerra que hoy padecemos se gestó cuando la Revolución fue traicionada y la traición se convirtió en instituciones y sistema político. El desgobierno espurio de Felipe Calderón le heredó y con estupidez la ha llevado a la demencia.

El poeta Javier Sicilia, quien encabeza la caravana por la paz, envió un mensaje y saludo al movimiento Un minuto por no más sangre. Creo que todos estamos en el mismo camino. Es una respuesta, porque los agravios son nacionales. Al igual que No más sangre, estamos revalorando a las víctimas y exigiendo justicia.

La escritora Elena Poniatowska enfatizó: No más sangre. Ya van más de 40 mil muertos. El nuestro es un país acosado por la violencia, el miedo, el desamor, un país contra los que se ensañan los poderosos. Son los moneros quienes nos señalan el camino, y a ellos tenemos que seguir espontáneamente. También escogemos caminar detrás de Javier Sicilia, quien encabeza en el país un movimiento de protesta.

Decenas de oradores presentaron sus reflexiones. En ese largo desfile de intervenciones participaron, entre otros, Pedro Miguel; el actor Bruno Bichir; Dolores González, de Verapaz; Lydia Cacho; el politólogo Lorenzo Meyer; Araceli Rodríguez, madre de un desaparecido; Víctor Quintana, líder social; Ricardo Rocha, la actriz Jesusa Rodríguez y Las Reinas Chulas.

Al final se pidió un minuto de silencio por los desaparecidos.


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domingo, 8 de mayo de 2011

Tarifas eléctricas y recibos locos / La Jornada

Antonio Gershenson

Vamos a ocuparnos de las tarifas domésticas, porque han dado mucho de que hablar y protestar. Oficialmente, si tomamos una tarifa doméstica, vemos que ha ido aumentando gradualmente y sin saltos. Pero la realidad de conjunto es otra.

Por lo pronto, desde hace casi 10 años se inventó otra tarifa: la doméstica de alto consumo (DAC). Si a un consumidor se le facturan al mes más de 250 kWh (kilovatios-hora, esta forma fuera de lo común de la abreviatura, con una mayúscula enmedio, es la del Sistema Internacional de Unidades, del que México es miembro desde hace varias décadas) pasa a esta tarifa. Con facturas cada dos meses, como se usan en la región central, serán más de 500 kWh en la factura los necesarios para pasar a la DAC.

La cotización más común en esta región es la uno. Con las tarifas actuales, el cobro por kWh, ya con el IVA, es de alrededor de un peso, con un consumo muy bajo. A medida que éste aumenta, y ya en los límites altos de esta tarifa uno, pagará alrededor de dos pesos por kWh. Bueno, pues si una factura ya incluye más de 500 kWh de consumo, desde el principio ya se le cobran más de cuatro pesos, con la DAC. Para este propósito, se saca el promedio del consumo del último año. Por eso, se tarda algo en entrar la DAC, pero también si se encuentra la causa, sea técnica o por error al facturar, o lo que sea, también se tardará meses en regresar a la tarifa uno.

La causa puede ser una fuga, o un diablito que le cuelguen a uno desde afuera, o un consumo interno real. Este último puede ser fácil de corregir, pero la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no suele preocuparse por esa posibilidad. Mientras se aclara, se le exige al consumidor un pago inmediato –que no siempre tiene dinero para pagar, o si paga ya no tiene ni para comer– y ya luego veremos.

Esta es una causa que puede y debe suprimirse. Un sistema de tarifas que tiene un brinco así, es por naturaleza injusto. Cuando lo pasan a la DAC se le empieza a cobrar más del doble. Si se quieren incrementar las tarifas al aumentar el consumo, esto debería hacerse gradualmente. Pero si bien este problema se puede y debe corregir, no es el único.

Es público que hay muchos casos de saltos mucho mayores. De repente llega el recibo, que había andado por los cientos de pesos o menos, y ahora llega por miles. Como con la ruleta de un casino, pero una ruleta cargada, en la que la casa siempre gana.

Por si fuera poco, se están sustituyendo los medidores por unos llamados inteligentes. Con esto es muchísimo más difícil la reclamación, y también más tardada, entre otros problemas que se generan.

Este problema de los saltos locos es exclusivo de los recibos de la electricidad. Esos saltos no ocurren al comprar gasolina o diesel, ni con el gas. Sólo en el caso de la electricidad llega al departamento de una unidad habitacional un recibo por 5 mil pesos. O a una vivienda de un solo cuarto, en un pueblo de la montaña.

Debe hacerse una revisión a fondo, una auditoría incluso, con la participación de los afectados. Tienen que encontrarse las causas de estos recibos locos que en otros lados no existen. En vez de privatizar esa función y sustituir los medidores por los supuestamente inteligentes, sin saber qué está causando este problema, y haciéndolo más difícil de resolver, se debe seguir la pista de los recibos locos, encontrar las causas y resolverlas. Se deben tomar como punto de partida copias de los mencionados recibos, ver de dónde y cómo salieron, y eliminar lo que causó el brinco.

La manía privatizante ya ha causado muchos daños al país y a la propia CFE. Claro, sus funcionarios se han enriquecido enormemente, pero sus usuarios, y no sólo ellos, han sufrido las consecuencias. El dineral que se gasta en pagar la energía cara a las empresas privadas lo pagamos los usuarios. Pero al dar preferencia comprando a las empresas privadas y al dejar con uso menor las plantas hidroeléctricas, con lo cual se llenan las presas, cuando vienen las lluvias fuertes se dan también las grandes inundaciones.

Otra privatización, gran negocio para los participantes, es la de la fibra óptica; se cede parte de estas redes de fibras a grandes monopolios a cambio de dinero en cantidades mínimas en comparación. Y éstos son sólo ejemplos.

Hemos visto los desastres una y otra vez. La pérdida de miles de viviendas, de ganado que se ahoga, de más ganado que se muere de hambre al inundarse los pastizales, de tierra sembrada en general que se pierde, e incluso la pérdida de vidas humanas. Y todavía quieren privatizar las tarifas y hacer más difícil la solución de los recibos locos.


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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
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Marcha por la paz: a derrotar el miedo (Editorial de La Jornada)

Luego de un recorrido de 90 kilómetros que se inició el pasado jueves en Cuernavaca, Morelos, la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad arribará hoy al Zócalo capitalino, y la iniciativa ciudadana habrá de culminar, con ello, un paso de gran importancia para la reconquista de la tranquilidad, la gobernabilidad y la restauración de la convivencia armónica.

Aun sin tomar en cuenta el masivo acto que habrá de realizarse hoy en el corazón de la República, el tamaño de la respuesta social a la convocatoria lanzada por el poeta Javier Sicilia es ponderable con los miles de personas que se unieron a la caminata emprendida hace tres días en la capital morelense, y con las expresiones que tuvieron lugar ayer en San Cristóbal de las Casas, donde por lo menos 15 mil zapatistas protestaron por la militarización del territorio nacional al amparo de la guerra del gobierno federal –en lo que constituye la movilización más numerosa en aquella ciudad chiapaneca en 17 años–; en Acapulco, donde unos 6 mil integrantes de congregaciones religiosas se manifestaron por la seguridad, la paz y la libertad de los habitantes de ese estado; en la martirizada Ciudad Juárez, donde se concentraron alrededor de 800 para rechazar una estrategia que ha ensangrentado esa urbe fronteriza, y en otras localidades como Zacatecas, Morelia y Tijuana.

A estas alturas, debiera ser innecesario demandar al gobierno federal que asumiera, como requisito mínimo para presentarse como interlocutor de la amplia y diversa masa social que se concentra hoy en el Zócalo, un compromiso de no desvirtuar ni distorsionar el mensaje central de esta marcha y de sus expresiones conexas y subsiguientes, que no es otro que el repudio a la actual estrategia de combate al narcotráfico y la delincuencia organizada. Tales exigencias son, por desgracia, procedentes, habida cuenta de la dislocación existente entre el discurso oficial y la realidad: el pasado jueves, la Presidencia de la República intentó tergiversar el sentido de esta movilización, buscó presentarla como una muestra de la forma en que la sociedad y las autoridades hacen frente al enemigo de todos los mexicanos: el crimen organizado, y expresó hacia ella un respeto y una sensibilidad que contrastan con las actitudes del propio gobierno: un día antes, en un mensaje en cadena nacional, Felipe Calderón calumnió a quienes protestan por la estrategia de seguridad pública, al insinuar que están a favor de los delincuentes, y dejó ver su desinterés por los reclamos ciudadanos, al reiterar su posición de mantener la actual política contra el crimen organizado.

Esos factores no deben desmotivar a los participantes en la Marcha por la Paz ni a quienes habrán de sumarse hoy al tramo final de la misma. Es necesario que la ciudadanía, lejos de verse desalentada por una sordera oficial que ya resulta proverbial, se exprese por la vigencia del estado de derecho, la legalidad y la seguridad pública, pero también por la sensatez, la responsabilidad y el respeto a las garantías básicas –empezando por la vida– por parte de las autoridades; que demande a éstas un cambio de rumbo en esa guerraque le fue impuesta al país, y que haga manifiesta, en suma, su decisión de no ser derrotada por la zozobra y el miedo: tal actitud representa, en la hora presente, un factor que debe unificar a los mexicanos más allá de ideologías y diferencias.

En los oscuros tiempos que corren, la movilización pacífica constituye uno de los últimos recursos de la ciudadanía para formular un ya basta colectivo y para demandar a sus autoridades que rindan cuentas por la catástrofe que ha bañado de sangre el país. Sería absurdo, por lo demás, que esa demanda se le formulara a los delincuentes, como ha planteado el gobierno federal en reiteradas ocasiones. Cabe esperar que esta movilización se desarrolle, en su tramo final, en un ambiente de respeto y solidaridad, y que las autoridades entiendan que la desatención al clamor que ha de expresarse este domingo puede tener consecuencias desastrosas para la de por sí precaria situación del país.

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AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente
http://www.nutriologia-ortomolecular.info
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Imagen Marcha apyo al SME 29 enero 2010

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